ARTE

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jueves, 18 de agosto de 2016

Vázquez Cereijo, pintor y muy gallego

El pintor José Vázquez Cereijo



No se sostuvo propiamente con la pintura (trabajó como aparejador en el Ayuntamiento hasta que se jubiló) y vivió la mayor parte de su vida en Madrid, pero José Vázquez Cereijo (Lugo, 1940) fue y se sintió principalmente pintor y gallego: no le interesaba de verdad más que el arte y en todos los años que estuvo en Madrid no logró quitarse la saudade de encima ni el deje le desapareció del todo, huérfano de aquello. Durante casi cuarenta años, cada domingo, de madrugada, con mal o buen tiempo, Bonet y yo hicimos el Rastro con él. Tres horas hablando sin parar, de cualquier cosa, arriba y abajo, por aquellas cuestas. Como los filósofos peripatéticos, pero de segunda mano. Había empezado a ir al Rastro quince años antes que nosotros y lo sabía todo de cualquier pecio (antiguo o sólo viejo), tanto o más que los gitanos.
Cierto día se tropezó con un instrumento de medición de bronce, muy bonito, parecido a un teodolito. Preguntó a su dueño, amigo suyo y perro viejo como él, y el gitano le respondió que no sabía. En realidad le dijo: “Yo, la verdad, cada día sé menos”. Y nuestro amigo le corrigió como lo hubiera hecho Séneca: “No presumas”. Todo lo que decía solía llevar dentro esa retranca, lo que le obligaba a uno a escucharle siempre con media sonrisa. Bonet y yo íbamos a buscar libros y papeles viejos; él no, él no iba a buscar nada, seguramente porque habiendo encontrado tanto, hacía ya tiempo que no esperaba mucho de la refriega.
Fue feliz y desdichado a medias y a la vez, sin dejar de ser nunca lo uno y lo otro. Muy gallego en eso también. Lo sobrellevó con dignidad y al final la vida ha querido premiarle sólo con dicha, mujer e hijos. La rutina laboral le acostumbró a pintar por las tardes, y acaso por eso su pintura era muy melancólica, gris, plateada, color musgo. En sus cuadros llueve trescientos días al año, como en Santiago. Al principio tenía un cierto apetito onírico, que no perdió. Hace unos años descubrió, como sus paisanos Risco y Cunqueiro, Mitteleuropa, Praga en concreto, y empezó a tallar en maderas encontradas en la playa unos grabados preciosos, de otro tiempo, en los que parecen latir todos los naufragios de la Costa de la Muerte. Misteriosa palabra esta. Ha muerto de una afección cardiaca, igual que su tío el gran poeta gallego Luis Pimentel, no menos hipocondriaco.
Hace casi cuarenta años el sobrino hizo un retrato de su tío para el libro inédito de este, Cunetas, sobre los muertos de la Guerra Civil, que publicamos Bonet y yo. Ninguno de nosotros, claro, pudo imaginar entonces este final, que aplicando nuestra filosofía, de segunda mano, no es más que seguir en la rueda de la Vida, esa de la que se venden los cojinetes en el Rastro, que ha sido siempre, por si no lo sabían, la patria de los huérfanos.

Adiós al pintor lugués Vázquez Cereijo, el más europeísta de sus coetáneos

Vázquez Cereijo . J. VÁZQUEZ



El pintor lucense José Vázquez Cereijo falleció este martes por la mañana en Lugo, aquejado de dolencias cardiovasculares. La salud del artista había empeorado desde enero de este año, según explicó su viuda, Anne Nikitik, quien comentó, emocionada, que a pesar de ello "nunca dejó de pintar, ni un solo día". 

Las obras de Cereijo son reconocidas en medio mundo. Jorge Espiral, gerente de la Galería La Catedral, habló de su admiración por él, pues "era uno de los grandes que quedaban en Lugo y Galicia. A diferencia de otros de su generación, no recurría a temas costumbristas, sino que le daba a sus obras un aire europeísta y renovado". 

Aunque pasó por varias etapas pictóricas, el hecho de viajar continuamente por Europa influyó en su estilo. "Como pintor y como persona lo apreciaba. Tocaba un neocubismo muy interesante y partía muchos planos", dijo el propietario de la sala. 

La Catedral sirve de punto de encuentro entre artistas: "En los últimos tiempos acudía a mi galería. Solía ser por las tardes y hablábamos. Su forma de vivir, su mente abierta al mundo, hacían de él un artista polifacético. Entre otras ocupaciones, escribía poesía, ilustraba libros y hacía grabados excelentes", lamentó. 

Vázquez Cereijo fue un hombre inquieto que, entre otros reconocimientos, recibió el premio Nacional de Grabado en 1997. También cultivó el cine, la escenografía y la música. Aunque pasó más de la mitad de su vida en Madrid, era natural de Lugo y quiso regresar a su ciudad natal. Se desconoce la fecha de su nacimiento, ya que como explica su viuda, "quiso llevar ese secreto consigo". 

En los años 50 estudió en Maristas. En esa época juvenil entró en contacto con literatos de la talla de Manuel María o Uxío Novoneyra y frecuentó las tertulias del poeta Luis Pimentel, quien además era su tío. En 1959 obtuvo una plaza como aparejajador del Ayuntamiento de Madrid y se instaló en la capital. Allí desarrolló su talento y ejerció de profesor de dibujo en la Escuela Madrileña hasta los 70. 

Su primera exposición fue en la galería Gultar, en 1969. Dos años más tarde exhibió sus cuadros en la galería Toisón, haciendo las delicias de la crítica. A partir de ese momento comenzó a concurrir salas de prestigio nacionales e internacionales. 

"Es bastante significativo que cuando inauguré la galería Clérigos hace 20 años pensara en él", dijo Luis García Boente, propietario del local ahora ya cerrado. "Por otro lado, en enero de este año, cuando finalmente clausuré la sala, también quise que las pinturas de Vázquez estuviesen allí cerrando el ciclo", añadió. "Siento su fallecimiento. Se queda un vacío grande en la vida artística de esta ciudad".

viernes, 29 de julio de 2016

Vincent van Gogh, el gran pintor desconocido

Vincent van Gogh



29 jul. CI.- Vincent Van Gogh es uno de los más importantes pintores de todos los tiempos. Principal exponente del impresionismo, su obra desconocida en vida cobró relevancia mundial años después de su muerte.
Vincent Willem Van Gogh nació en Zundert, en los Países Bajos, el 30 de marzo de 1853. Creció en un hogar humilde encabezado por su padre Theodorus, un pastor protestante y su madre Cornelia. Tuvo otros 5 hermanos, entre ellos su hermano Theo, con quien tuvo una fuerte amistad durante toda su vida.
Desde los 15 años, Van Gogh se interesó por la pintura desarrollando su talento principalmente como autodidacta. A los 16 años trabajó en una compañía de comercio de arte en la ciudad de La Haya. Este trabajo le permitió recorrer Europa, viajar a Londres y finalmente llegar a Paris en 1875. Allí estrecho su relación con el arte.
Tras perder su trabajo, creció su relación con la religión al punto de aumentar su fanatismo religioso, hasta el punto de leer durante horas la biblia y leer el sermón cuando trabajó en Isleworth, en Londres como ayudante del predicador.
En 1877, viajó a Ámsterdam donde quiso estudiar teología pero fue rechazado por no saber latín ni griego y por sus dificultades para hablar en público. Sin embargo, varios historiadores coincides en que la verdadera razón fue la falta de obediencia y subordinación a la autoridad.
En 1879 fue enviado como misionero a la región de Mons en Bélgica donde trabajó con los mineros. Allí vivió de forma humilde sufriendo las condiciones difíciles, la miseria y los padecimientos junto a los mineros y sus familias. Allí repartió entre los más pobres lo poco que tenía. Seria allí donde decidio dedicar su vida a pintar.
En 1880 se trasladó a Bruselas y estudio dibujo y perspectiva en la academia de Bellas Artes. De allí viajó a Etten, La Haya y Nuenen donde desarrolló varias de sus primeras pinturas. Posteriormente, vivió en diferentes poblaciones de Europa en las cuales centro su obra en el drama de las personas humildes.
Durante todo este periodo, pasando por su etapa en Paris, la situación económica de Van Gogh se caracterizó por la precariedad y las necesidades básicas. En la mayoría de los casos fue recibió apoyo de su hermano Theo, quien fue con quien tuvo mayor comunicación.
Sus últimos años se agudizaron los problemas personales del pintor. No solo sufrió de sífilis, sino que debió ser internado en sanatorios debido a problemas mentales. A pesar de ello siguió pintando. Finalmente murió el 29 de julio de 1890. Solo tenía 35 años cuando murió como consecuencia de un disparo en el pecho. No existe certeza de si se debió a un suicidio o a un homicidio involuntario.
Su obra fue reconocida después de su muerte y se convirtió en el pintor más influyente del siglo XX. En la actualidad sus pinturas son bastante apreciadas a nivel mundial.

miércoles, 20 de julio de 2016

Miquel Barceló / Biografìa




(Felanitx, Mallorca, 1957) Artista español que figura entre los más cotizados y unánimemente reconocidos del panorama actual. Dotado de una formidable fuerza creativa, su obra abarca desde inmensas telas y murales hasta esculturas de terracota y cerámica. Su pintura, incorpora numerosos referentes culturales, entre los que cabe destacar en una primera etapa el trasfondo mediterráneo, y a raíz de su estancia en Mali, iniciada en 1988, el paisaje y la forma de vida africanos; más recientemente ha introducido en su obra complejas e intelectualizadas reflexiones sobre el entorno privado del artista, como su taller o su biblioteca. Otro ámbito destacado de su actividad artística es la ilustración de libros, capítulo en el cual ha ilustrado obras de Dante, Paul Bowles y Enrique Juncosa, entre otros.
El temprano interés de Miquel Barceló por el arte procede de su madre, pintora en la tradición del paisaje mallorquín; su primer deslumbramiento lo experimentó cuando viajó a París en 1974 y descubrió la pintura de Paul Klee, Jean Dubuffet, y las obras del art brut en general, que tendrían sobre él un impacto duradero.
Ese mismo año comenzó a asistir a clases de dibujo y modelado en la Escuela de Artes Decorativas de Palma de Mallorca, y poco después ingresó en la Escuela de Bellas Artes Sant Jordi, de Barcelona, aunque apenas concurrió a clases durante los primeros meses; en cambio, fue decisiva su formación autodidacta: leía con voracidad todo tipo de obras y paulatinamente fue explorando los cuadros de Lucio Fontana, Mark Rothko, Jackson Pollock y Willem De Kooning, entre otros destacados artistas.
En 1976 participó en los happenings y las acciones de protesta del grupo Taller Llunàtic, y con ellos realizó su primera exposición en Barcelona, en la galería Mec-Mec, en 1977; al año siguiente expuso en Mallorca telas cubiertas de pintura a las que incorporaba elementos orgánicos. Más adelante experimentó con gruesas capas de pintura sobre lienzos que sometía a la intemperie, para provocar en ellos reacciones físicas y químicas espontáneas, como la oxidación o los cuarteamientos, que dejaban al descubierto las entrañas del cuadro. Nunca abandonaría la experimentación con materiales orgánicos y con formas extraídas de la naturaleza.
Su participación en la Bienal de Sâo Paulo (1981) y en la Documenta de Kassel VII (1982) lo proyectaron a la escena artística internacional en plena juventud. Los principales museos y galerías del mundo comenzaron a reclamarlo y sus cuadros alcanzaron una elevadísima cotización, insólita en un artista de su edad. Con igual premura llegaron importantes galardones: en 1986 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 2003 recibiría el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Barceló ha vivido largas temporadas en Malí, país africano cuya luz, como la del Mediterráneo, ha dejado profundas huellas en su pintura. En 1992 se casó en secreto en la localidad de Artá con Cecile, una holandesa especialista en literatura. Meses después, en agosto de ese año, fue padre por primera vez al dar a su mujer a luz en Mallorca a una niña que recibió el nombre de Marcela María Celia. El matrimonio reside en su casa-taller de Sa Devesa de Ferrutx (Mallorca). En el año 2002 realizó una memorable ilustración de La Divina Comedia, de Dante, y en 2007 inauguró un extraordinario retablo cerámico en la capilla del Santísimo de la catedral de Palma de Mallorca, que recrea el milagro de los panes y los peces.
En noviembre de 2008 se presentó al público la decoración de la cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, bautizada como "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones". Esta obra, que cubre 1600 metros cuadrados y cuyo coste ascendió a 20 millones de euros, sólo puede ser apreciada por el espectador de forma fragmentaria, debido a su gran superficie; en ella, el artista dio forma a miles de estalactitas marinas que en su conjunto evocan un gran mar universal.
La pintura barroca, el art brut, el expresionismo abstracto norteamericano, el arte povera italiano, las obras de Joan Miró y Antoni Tàpies se cuentan entre las influencias que Barceló ha transfigurado en una formidable síntesis personal de índole neoexpresionista y de desbordante imaginación, de densa presencia matérica e inmensa riqueza plástica.

sábado, 18 de junio de 2016

Jenny Saville: «Mi obra ha sido el paisaje del cuerpo, la naturaleza de la carne»

La carnalidad en lo figurativo define el personal lenguaje artístico de la creadora inglesa, perteneciente al grupo de los Young British Artists

La artista inglesa Jenny Saville



ELENA CUÉ-

La artista inglesa Jenny Saville (1970), perteneciente al grupo de los Young British Artists, deconstruye los conceptos estereotipados de belleza y erotismo del cuerpo femenino desde la perspectiva del arte y la visión masculina, y los amplía. Experimenta con mujeres obesas, con los cambios que sufren los cuerpos, pero sobre todo con el suyo propio, que utiliza como modelo y medio de reflexión. Muestra la belleza natural en la individualidad de las mujeres que retrata y la suya propia. Expresa a través del cuerpo estados de sensibilidad que nos vinculan a nuestra propia existencia; carnalidad incómoda, angustiosa, dolorosa... Esa carnalidad en lo figurativo define su lenguaje artístico con una técnica pictórica tradicional. Las figuras son el único centro de atención contenidas en lienzos descomunales que en muchos casos no llegan a abarcar los cuerpos, del mismo modo que nuestro yo tampoco puede controlar su cuerpo. Tanto su pintura como su destreza con el dibujo se desdobla en una multiplicidad de realidades que imprimen movimiento. Empezamos nuestra conversación en Londres rodeadas de sus últimos dibujos.
Su arte está basado en la exploración del cuerpo. Estos cuerpos experimentan ansiedad, extrañeza, dolor... ¿Se reconoce a sí misma en sus múltiples representaciones?
Creo que estamos en todo lo que hacemos. Me gusta incluirlo todo, incluso mostrar la tristeza o la violencia. Cuando creo una obra, me propongo abarcar el mundo entero, no quiero excluir nada. Creo firmemente que tengo que seguir mi instinto. Las mejores obras las he hecho gracias a él. Cuando intento ser inteligente o demasiado analítica, no sale bien. Mientras trabajo, no me hago demasiadas preguntas porque me guío por mi instinto, que contiene una verdad que es mayor que la verdad a la que estoy intentado llegar con un análisis excesivo de lo que sea. Es una lección que aprendí muy pronto: hay verdades que son más grandes que el conocimiento. No tiene mucho sentido excederse en el análisis o la crítica. Entonces no hay riesgo. Me gustan el riesgo, el cambio y la transformación, lo que engrandece el arte que creas. Trasciende la razón. Eso es lo que intentas alcanzar: la verdad más allá de la razón. Porque si lo pudieses escribir o lo pudieses decir, no necesitarías hacerlo.
En sus dibujos se superponen las figuras como en una pluralidad identitaria. Su rostro está presente en la mayoría de sus retratos, ¿Es la identidad un tema importante para usted?
No se trata realmente de mi identidad. Me presto mi cuerpo a mí misma, así es como lo he visto siempre. Desde muy joven soy consciente de que llegará un día en que estaré bajo tierra, seré polvo, no seré nada. Por lo tanto, ¿qué riesgo hay? ¿Que te juzguen? ¿Que mi cuerpo es feo? Esas cosas no me importan. Me importa intentar utilizar mi capacidad como ser humano. Se trata de la identidad humana. Si miras los enanos de Velázquez, ves una identidad que atraviesa a toda la humanidad. Yo no soy una vieja de un cuadro de Rembrandt; no sé lo que supone ser una mujer de 70 años, pero cuando contemplo ese cuadro, siento la humanidad, así es como lo he contemplado. Si mi cuerpo me ofrece la capacidad de hacer algo interesante, uso mi propio cuerpo. Si no, trabajo con otra persona. Es decir, no se trata de hacer un autorretrato infinito. Se trata únicamente de que yo sirva y de la capacidad de utilizar mi cuerpo para decir algo o de llegar a la emoción a la que intento llegar en mi trabajo.
¿Y cuál es el interés o la fascinación por la carne violentada, imperfecta, herida o sometida a operaciones quirúrgicas? ¿De dónde procede?
La verdad es que no lo sé. Es algo que tengo desde que era niña. Si alguien se caía, yo quería ver lo que había pasado. Sentía curiosidad por ello. También es interés estético. No me interesa tanto un tipo de belleza superficial. Creo que hay cierta humildad en meterse debajo de la superficie de algo o estar preparado para mostrar la realidad de algo. Si estás viendo una obra teatral o una tragedia griega y te duelen las emociones en escena y la violencia extrema, en cierto modo te hace sentir humildad por quien eres como ser humano comparado con los dioses o con el universo. Eres muy pequeño e insignificante. Creo que esa es la motivación, porque esa es la clase de arte que me gusta en general, ya sea en cine o en música.
Ha mencionado con anterioridad la influencia que han ejercido artistas del pasado en su obra. Hay toda una tradición de lo carnal en la pintura occidental. ¿Cómo mira hacia el arte de otras épocas?
Naturalmente, siempre me he fijado en el arte del pasado. Mantengo un diálogo constante con artistas como PicassoVelázquez, Miguel Ángel, Leonardo,Tiziano, Tintoretto, Rubens y, por otra parte, hay otra manifestación artística que me entusiasma, que es la escultura griega antigua, las diosas de la fertilidad del mundo antiguo, todas esas cosas. Después de tener a mis hijos, quise encontrar una forma de arte que transmitiese la misma sensación de crudeza que el parto. Viví en Sicilia mucho tiempo. Estar en Palermo me conectó con los mitos del mundo griego antiguo, con los dioses y el poder de la fertilidad. Todo eso impregnó profundamente mi trabajo y es una gran fuerza impulsora presente en mi obra, en particular en los dibujos. Estoy mucho más interesada en lo que la fuerza vital tiene de ansia creativa, o en cómo hacer algo, destruirlo y resucitarlo. A través de ese ciclo, que es esencialmente un ciclo de la naturaleza, se accede a una verdad superior o a un área de tu trabajo más interesante. Yo solo lo he conseguido fijándome en el arte antiguo.
También mantuvo un diálogo con Egon Schiele en una exposición en Zúrich. ¿Qué fue para usted lo más destacable de esta experiencia?
Toda la experiencia fue un viaje asombroso. Mi interés estético por la honestidad y brutalidad de los dibujos de Egon Schiele procede de mi juventud, así que cuando me propusieron exponer junto a su obra, fue un sueño. La experiencia de establecer esos diálogos fue maravillosa.
En los desnudos de Schiele el erotismo impregna la obra. ¿Es éste un tema importante para usted, está implícito en su obra?
Yo diría que ha ido adquiriendo cada vez más importancia. En vez de erótico en un sentido sexual, lo llamaría erótico como fuerza o impulso vital. Es una parte esencial de mi trabajo, especialmente en los dibujos, debido a la forma en que trabajo actualmente. Es casi como una representación en la que dibujo montones de figuras que empiezan a desmoronarse y las vuelvo a levantar. A través de ese proceso físico, como un juego, empiezan a emerger nuevas formas de la naturaleza del dibujo. Es una especie de juego en el que te extravías, y a través del cual prácticamente extraes una realidad que esculpes a partir del proceso de ese momento. Es casi como una danza, o algo así. Creas cosas que no sabías que estaban en ti. En lugar de una cosa que representa lo que es, cuando la multiplicas, te aproximas a una naturaleza mayor. Tener varios dedos del pie entrelazados, o un cuerpo masculino en la parte superior de uno femenino, y entonces, de repente, se convierte en un hermafrodita. Pero yo no estoy dibujando un hermafrodita. Estoy dibujando muchos cuerpos juntos, de manera que el género se convierte en fluido. Partes del cuerpo masculino se convierten en el cuerpo femenino, y esto se convierte en algo muy emocionante porque es más representativo de cómo somos en nuestra condición de humanos que los sexos separados. Estamos hechos de masculinidad y feminidad, así que esas son las cosas que adquieren interés al superponerlas en capas.
¿Siente que tiene un cuerpo o que es un cuerpo?
Algunos artistas, como Miguel Ángel, trabajaban casi con Dios trabajando a través de ellos. Miguel Ángel llevaba a cabo la obra de Dios, y ello conllevaba una especie de divinidad. Dios se nos ha escabullido a la mayoría de nosotros, pero cuando creamos, me interesa qué nos impulsa. Cuando estoy trabajando en plena noche e intento lograr algo, ¿estoy trabajando con una apuesta por la existencia de Dios? Yo no trabajo para un público. Pero es una forma de comunicación, así que es casi como si interviniese una tercera persona, ya sea Dios o lo que sea. Eso me impulsa a ir más allá en el trabajo, y no sé qué es.
¿Y le interesa también el mundo exterior?
El paisaje me interesa muchísimo. El mar, en especial. Miro cómo se mueve la luz en el agua. Pero no quiero pintar paisajes. Todas esas cosas me interesan, pero nunca he querido pintarlas directamente como sí he querido hacerlo con el cuerpo. Y la verdad es que cuanto mayor me hago, más estrechamente relacionada con la naturaleza me siento, o más interés tengo en representarla. Mi mediación tiene lugar a través del cuerpo. En realidad, toda mi obra ha sido una especie de paisaje, el paisaje del cuerpo, o la arquitectura del cuerpo en la naturaleza, o la naturaleza de la carne, o la forma en que la luz afecta al cuerpo.
Entonces, ¿en qué cree que consiste ser artista?
Yo diría que en la capacidad de tener libertad. Es fundamental. Creo firmemente en la imaginación y en la inventiva. Es una combinación de factores que incluyen la humildad, un trabajo increíblemente duro –se tarda mucho en adquirir maestría, sea de la clase que sea–, además de ser lo bastante valiente como para asumir un riesgo. Si en el trabajo he conseguido algo realmente bueno, me relajo y pienso que está quedando bien, en ese momento intento destruirlo, mientras que antes lo habría concluido. Ese es el acceso fácil. Me pregunto a dónde más podría ir y me digo que, si estoy preparada para hacerlo, puedo llegar a algo mucho más grande. Tardaré muchas horas y supondrá un gran riesgo, pero no tengo nada que perder. ¿Por qué no intentar crear algo? He aprendido de Picasso que la verdadera calidad del arte estriba en la capacidad de no saber cómo hacer algo. Y en la travesía de intentar articular algo que no sabes hacer es donde reside el arte. Si conoces el camino que estás recorriendo, en cierto modo no tiene mucho sentido hacer ese viaje. Está en la lucha por intentar articular algo aparentemente casi imposible, pero tu iniciativa ha encontrado una pista, o un instinto que te lleva a hacerlo, y tú lo sigues. En esa lucha es donde realmente puedes encontrar algo interesante, y el artista que he descubierto que es capaz de hacerlo es Picasso. Por eso ha sido una guía para mí en los últimos años.




lunes, 6 de junio de 2016

El Bosco: un pintor que murió hace 500 años y sigue inquietando

Muestra en Madrid.
Por el aniversario de su muerte, exhiben gran parte de la obra que se conoce del holandés. Las imágenes resultan contemporáneas.

La obra emblemática. "El jardín de las delicias", el día de la inauguración. Lo miran los reyes de España y la reina de Holanda. /AFP
La obra emblemática. "El jardín de las delicias", el día de la inauguración. Lo miran los reyes de España y la reina de Holanda. /AFP
"Erase un Rey que tenía una cierta pintura que valoraba por encima de todas las demás. A diario la observaba durante largo rato: en ella veía cifrados los secretos de su alma y adivinados los confines de su Imperio. La pintura era ambigua y oscura, somo el propio Rey, y era inabarcable, infinita, como su reino. La pintura era El jardín de las delicias, tríptico que Hieronymus Bosch había pintado en un arrebato genial y alucinatorio".
Así empieza Pecado, la última novela de la escritora colombiana Laura Restrepo. La obra que describe hoy es la estrella de la gran muestra sobre Bosch-el artista holandés conocido como El Bosco- que se está haciendo en el Museo del Prado de Madrid y seguirá hasta el 11 de septiembre.
"Si el Bosco lo hubiera escrito o filmado, en vez de pintado, el resultado habría sido una guía completa de lo sagrado y lo profano", describe la autora. Nada menos. Según se ha interpretado, el tríptico representa el Paraíso, el Infierno, y en el medio, un "paraíso engañoso", un "falso Paraíso entregado al pecado de la lujuria", dice la información del Museo.
El Infierno es de temer. Allí, por ejemplo, hay orejas gigantes atravesadas por lanzas, un hombre a punto de ser arrojado a un pozo de excremento y vómitos, culebras atacando a un hombre atado a un laúd; un hombre al que otro le mete una barra de metal en el ano, fuego. El tema que atraviesa el cuadro es el pecado.
Pero aunque es seguramente la obra emblemática de la exposición, El jardín de las delicias no está solo. La muestra comprende veintiuna pinturas y ocho dibujos del holandés, más del 75 por ciento de la obra que se conserva del pintor en el mundo. En esos veinte años, entre otras cosas, se restauraron obras. El tríptico La Adoración de los Magos, es una de ellas.
Nacido en 1450, muerto en 1516, en esa bisagra en que una Edad Media dominada por lo religioso abría paso a la Modernidad: ¿Qué es lo que sigue resultando tan atractivo de la obra del Bosco? "Tiene algodedislocacion de lo real que lo hace muy contemporáneo", dice aClarín Diana Wechsler, historiadora del arte. "La imagen del Bosco tiene una complejidad y sencillez alavezque resulta muy atractiva. Permite detenerse en detalles, ampliar la mira y descubrir otras cosas".
Modernidad. Eso también señala, en el diario español La Vanguardia, la crítica holandesa Henriette Aronds:"Para muchos, los cuadros del Bosco fascinan por su monumental modernidad. Afirma el historiador de arte Fernando Marías que el Bosco brindó los instrumentos para desarrollar el surrealismo. Artaud, quien concibió el teatro de la crueldad, recalcó que el Bosco es uno de los artistas que nos muestrannuestro lado oscuro. También son remarcables las huellas del pintor en la cultura popular actual. No son pocas las portadas de discos de grupos y cantantes –Pearls Before Swine, Deep Purple, Michael Jackson– en que figuran fragmentos de la obra del pintor , en particular, de El jardín de las delicias".
Sin embargo, la crítica señala que no sus infiernos son moralistas y que “no contrarrestaban las normas y creencias de su tiempo sino que las confirmaban, por carnavalescos y satíricos que nos parezcan ahora”.
Para la muestra de Madrid se llevó desde Lisboa el Tríptico de las Tentaciones de San Antonio Abad y, desde Venecia, El túnel del tiempo. Desde Londres llegó Coronación de Espinas.
Los trípticos se colocaron de tal manera que por primera vez se pueden contemplar también por detrás. Para seguir pensando en una obra que con pasión y crudeza se abrió paso a través de los siglos.

viernes, 6 de mayo de 2016

Carmelo González Iglesia / Biografìa





Carmelo González Iglesia (1920-1990)
Pintor, escultor, grabador, pedagogo y crítico de arte cubano. Actualmente la casa de cultura de Casablanca ostenta su nombre.
Inicios
Nació en el pueblito costero de Casablanca, en la Ciudad de La Habana, el 16 de julio de 1920. Su madre cubana y su padre español, le hacen heredar esta mezcla en su temperamento impetuoso y noble.
Estudios
Comienza sus estudios artísticos en 1938, en el estudio libre, simulteniamente estudia en la escuela anexa de San Alejandro; en 1945 termina sus estudios, con el mejor expediente en la especialidad de pintura, viaja a Estados Unidos para continuar sus estudios. Estudió todos los ismos y aprendió de Pablo Picasso, de Giorgione y de Vittore Carpaccio, entre otros, pero por encima de estas influencias se impuso su estilo propio. El simbolismo .
Desarrollo profesional


Al hablar de la pintura de Carmelo se puede nombrar dos de sus más grades obra en su primera etapa: Maria Orando y la Tentación de San Antonio. En 1950 queda oficializada la asociación de gravadote de Cuba de la cual fue su presidente. Fue profesor de dibujo y de gravado de la escuela de arte plástica Leopoldo Romañach en Santa Clara, en la Escuela Nacional de Arte San Alejandro y en la escuela de diseño y aun después de jubilado, continua con la labor formadora.
Actividad artística
Su actividad artística abarco la Escultura, la Pintura el gravado, la pedagogía y la crítica de arte; en su obra se nota la influencia de Pablo Picasso, de Georgina y de Vittore Carpaccio, entre otros pero por encima de estas afluencias se impuso su estilo propio.Realizó grabados para ilustrar libros cubanos, La Gaceta de Cuba y para adiciones extranjeras. La crítica extranjera lo compara con figura de las Artes Plástica tales como Guayasamín, Bracho, y con gigantes de la literatura como Nicolás Guillén y Alejo Carpentier.



Países visitados
Carmelo visito países de América, Asia, África y Europa, al igual que sus obras, ha realizado más 300 exposiciones entre personales y colectiva, sus obras se encuentra diseminada por todo el mundo, Alemania, Argelia, Bulgaria,Cuba, Estados unido, México, Polonia, Rusia.
Reconocimientos
1952 – Medalla de oro en grabado – Universidad de tampas – México.
1952 –Premio en grabado (primer grado) – Washington.
1960 — Premio en grabado – certamen latinoamericano de xilografía – Argentina.
1982 – Distinción por la cultura Nacional – Ministerio de Cultura de Cuba
Premios y condecoraciones
1942 – Mención de honor en carteles – Ministerio de Defensa.
1943 — 2do Premio de Grabado – FEU – Universidad de La Habana.
1949 –2do Premio de Grabado – Círculo de Bellas artes – Habana.
1951—1er Premio de grabado – V salón Nacional de pintura, escultura y grabado — Habana
1951—Medalla de oro en grabado – Universidad de tampas – Florida.
1952—Diploma de honor en grabado –tolucia – México.
1952 — Diploma de honor – primera bienal hispanoamericana de arte – Madrid.
1953—Premio adquisición en grabado – library Congress – Washington DC.
1954 — Premio adquisición en grabado –Brooktyn Sumuseum –New York.
1964—1er premio de xilografía salón de dibujo grabado – UNEAC – Habana
Exposición Colectiva y Personales
Exposición Colectiva
1987—Gráfica combatiente – Polonia
1988—Arte correo – España.
1990—Tres siglo de grabado – Lisboa Portugal.
1991—Pintura cubana contemporánea – México (post mortem)
1960– Pintura cubana contemporánea cubana – exposición itinerante – México – Venezuela.
Exposiciones Personales
1972—Pintura galería UNEAC – La Habana.
1966—30 Xilografía galería-taller – Asociación de grabado de Cuba.
1986—Pintura museo de la marcha del pueblo combatiente – La Habana.
1989—Acrílico de Carmelo – Galería — Galiano

Carmelo González Iglesias (La Habana, Cuba 1920 – 1990) Engraver and painter.
González was born in Havana, Cuba on July 16, 1920. He was a student at Estudio Libre and graduated with the best results of his group, obtaining a grant that allowed him to continue his studies in the United States of America from 1946 to 1948. Afterwards he traveled to Europe. Upon his return he founded the Association of Engravers of Cuba (AGC) with the purpose of renewing the practice of this art in the country and created fruitful exchanges with the Workshop of Popular Graphics in Mexico. He worked as a professor of engraving at the Leopoldo Romañach School in Santa Clara, in the former province of Las Villas, and after the death of Professor Mariano Miguel he obtained by contest the post of professor of Engraving, a subject in which he introduced noteworthy improvements.
He was one of the initiators in Cuba of xylographic engravings of large size, which he called “mural engraving”. As President of the Plastic Arts Section of the Association of Writers and Artists of Cuba (UNEAC), he traveled to socialist countries of Eastern Europe to promote a better knowledge of the Cuban plastic arts movement. A painter of symbols, with great knowledge and practice of the classical techniques, Carmelo always admitted the great influence received from the work of Vittore Carpacio, the great painter of the Italian Renaissance, and his admiration for him.
He was director of San Alejandro Art School in the initial years of the Revolution, after 1959. He left numerous works of high technical and poetic values, mainly of social content. He died in Havana in August 10, 1990. An extensive archive of correspondence, engravings, lithographs, and exhibition catalogues are housed within the James Amos Porter Archives at the Dorothy Porter Wesley Research Center, Fort Lauderdale, FL.
A single concern has determined Carmelo’s course since he began painting: the drawing, or outline. This concern arose in him spontaneously during his first years of study, when he understood that painting, like all art, is an obstinately rigorous craft that can only be reached through the narrowest of doors... Hence he has been able to enjoy engraving, a craft in which a mastery of drawing is more necessary... As a painter, Carmelo is characterized by his personal style. It is hard not to identify him immediately... Seeing his paintings, we have to confess that they are solidly constructed, with the solidity of the masters of yesteryear.
"Carmelo González"
"Carmelo González Mural para el antiguo edificio de la ESSO, 1951 Pintura al fresco."
"Carmelo González, 1961"
"Carmelo González."




jueves, 5 de mayo de 2016

Georg Baselitz: "La calidad del arte no tiene nada que ver con el precio"

El artista expone nuevas imágenes en la galería White Cube de Londres
Conocido como el pintor de los cuadros al revés, neo expresionista y postmoderno, llega a los 78 años con la 'frustración' de no poder ser quien quiere ser: "Quiero ser surrealista, pero no me dejan"




Conocido como el pintor de los cuadros al revés, etiquetado como neo expresionista y/o posmoderno, el artista alemán Georg Baselitz (Deutchbaselitz, Sajonia, 1938) nació en lo que más tarde sería Alemania del este. Al alcanzar uso de razón artística decidió emigrar a la del oeste. Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, incluida la división de Alemania, han marcado su creación de imágenes durante décadas.
Hoy, a los 78 años de edad, acepta que se ha reconciliado con su país y consigo mismo, y esa paz interna, lograda en la vejez, la filtra en sus recientes pinturas, más ligeras, luminosas y ágiles que las anteriores. El espray difuminado de colores claros, e incluso de tonos rosáceos, es uno de sus nuevos y alegres recursos, aplicados con moderación.
Continúa indagando en la figura humana, sin embargo, ha abandonado los símbolos patrióticos y los desastres de la guerra. Está conforme consigo mismo. Ha desaparecido el negro y los oscuros dominantes y el dramatismo. Se ve la luz al final del túnel.
"Parecerá raro, porque yo no soy surrealista, pero, en realidad, a mí, la estrategia del surrealismo de coger objetos que no tienen nada que ver entre ellos, corromperlos y ponerlos juntos en una relación inesperada, es lo que más me gusta de mi trabajo. En ese sentido, las imágenes invertidas son surrealistas, son mi metodología, quiero ser surrealista, pero no me dejan", explica Baselitz quien recuerda con claridad el año 1969 en el que tomó la decisión de dar un giro a sus cuadros pintando imágenes como El bosque sobre su cabeza.
"Desde que el hombre salió de la caverna, las imágenes que ha producido están relacionadas con el mundo que habita. Yo de joven quería pintar, hacer algo que no se había hecho hasta entonces así que, adrede, decidí hacer los cuadros al revés, poner una excusa para que fuesen malos", prosigue el artista recordando también que "antes [de 1969] pinté muchos cuadros importantes para mí, no lo fueron para otros, pero sí para mí".


Otro año crucial que recuerda con viveza y claridad es el de 1958. Cuando él contaba 20 primaveras y partió del Berlín oriental al occidental. En este último conoció a Elke Kretzschmar, quien se convirtió en su esposa y perpetua modelo de sus cuadros. Cambió el apellido Kern (hueso, núcleo, centro) por Baselitz, el lugar en el que había nacido en la Alemania del este.
Sobre el cambio de nombre apostilla que lo hizo "para proteger a mis padres. Yosabía que mis obras serían polémicas, además había dejado la parte del país que se auto elogiaba como defensora de la paz ante la que retrataban como amante de la guerra; opté por la amante de la guerra". En su primera exposición en Berlín, en la década de 1960, dos cuadros fueron confiscados por la policía: Hombre desnudo yLa gran noche bajo el desagüe, que retrata a un joven masturbándose. El litigio judicial duró varios años.
En la misma década obtuvo una beca para estudiar en Florencia. Desde entoncesItalia se ha convertido en su segunda casa y su segunda escuela.
Algunas de sus obras recientes miden 4x6 metros, grandes dimensiones comparadas con el diseño de un sello de correos en Francia. "No es la primera vez que hago grandes formatos, antes ya los hice porque pintores que me gustaban como Anselm Kiefer y Julian Schnabel los hacían y yo decidí apuntarme a la tendencia para demostrar que también lo podía hacer; ahora, físicamente, no estoy fuerte, por lo tanto, ha sido una prueba de fuerza para demostrarme a mí mismo que lo podía hacer", cuenta con una cierta satisfacción por haber conseguido el reto.
Las obras que presenta en la exposición de Londres han sido creadas en el último año. El tema, el recurrente, esta vez una serie inspirada en un retrato hecho por Otto Dix de sus padres, sentados plácidamente uno junto al otro. Dos figuras humanas, o una, invertidas, en horizontal, vertical, en distintos formatos, colores o materiales. Obra de tinta sobre papel o grandes óleos sobre lienzo. "Yo siempre trato los mismos temas, lo que cambio son las técnicas; las líneas, los puntos, los materiales, los trazos, las formas, la composición o las herramientas de las que me valgo", añade a su bien aprendido discurso.
Baselitz ha sido profesor y ha tenido siempre los ojos abiertos al mundo de la enseñanza del arte, de la cultura y de los vaivenes políticos. Mira con lupa lo que hacen sus contemporáneos.


Influido e influyente, es considerado figura clave del neo expresionismo. Un calificativo al que se ha acostumbrado a costa de ser repetido, aunque a él nunca le ha caído en gracia. "La primera vez que me llamaron neo expresionista, en una exposición en Holanda, lo consideré un insulto, pero me he tenido que acostumbrar. Todos los alemanes éramos expresionistas, y, si no, dadaístas, solo había un surrealista: Max Ernst, que se sentía más francés que alemán", explica Baselitz yendo y viniendo de su juventud a su vejez.
"De joven, detestaba las influencias, no soportaba que colgasen un cuadro que fuese mejor junto a uno mío, intentaba reafirmarme a mí mismo. La primera vez que vi una exposición en Berlín occidental, al final de la década de 1950, de obras de Jackson Pollock, Willem de Kooning, Harold Rosenberg y Roy Lichtensteinquedé petrificado porque en Berlín oriental solo había visto el realismo soviético. Lo que yo quería hacer ya lo habían hecho los americanos. Pensé que debía regresar al pueblo, pero al mismo tiempo estos artistas me atraían y me sentía feliz", recuerda Baselitz en su constante oscilación entre su juventud y su vejez, como si no hubiese habido edad adulta en su vida y en su obra. Lleva años mirando hacia atrás en su vida y en su arte, reinterpretándose a sí mismo.
"Ahora estoy abierto a todo tipo de influencias. Hace un tiempo hice una serie inspirada en Lucio Fontana porque me fascinan sus cortes, esos tajos misteriosos suyos que yo coloqué esparcidos en mis obras, no se ven, pero están porque esa es la forma en la que yo absorbo su influencia", revela Baselitz refiriéndose a la serieLa fontana va, un conjunto de imágenes de piernas remolineando como una rueda.
En la exposición de Londres (Wir Fahren Aus, en White Cube, Bermonsey, Londres, hasta el 3 de julio) presenta, junto a 55 obras, dos esculturas. Una de ellas, Zero Dom, en madera con una capa de bronce, la forman cinco piernas con zapato de tacón atadas con un rudo alambre.
Las producciones del artista alemán se venden en la actualidad por entre cuatro y seis millones de euros. Unos precios que siguen en aumento. "La calidad del arte no tiene nada que ver con el precio que se paga en el mercado. Mis mejores pinturas son las de 1965, son increíblemente importantes, pero entonces nadie daba un marco por ellas. Hasta hace poco no se vendían. Ahora, en cambio, como soy conocido, se han revalorizado. El mercado es una cosa y el arte otra", asiente en un despacho de la galería, junto a un retrato de los genitales de Lucien Freud que cuelga en una pared; en la otra, un botiquín de reluciente dorado de Damien Hirst.
Ni de una obra ni de la otra cuelga etiqueta con el precio aunque ambas están en venta por astronómicas cifras.